Un estudio encargado por ferias del mercado de accesorios, entre las que se encuentra Mido, (del que se hace eco el portal italiano eyesway.com), analiza al cliente más influyente, sus motivaciones de adquisición y sus gustos y expectativas. El primer dato relevante reflejado por el estudio es la fidelidad de este tipo de clientes, entre los cuales, un 80% afirmó haber hecho compras constantes de accesorios en los últimos dos años. El segundo de ellos, en relación con el precio, manifestó su capacidad para leer el precio del producto en relación con su calidad, es decir, su voluntad de pagar un importe más alto por aquellos artículos que considera de mayor calidad.La investigación que se desarrolló en diferentes países de Europa, además de en Estados Unidos, Rusa, China y Japón, entrevistó a hombres y mujeres de 18 a 45 años con alta exposición a los medios de comunicación y un nivel económico medio alto.
En lo que respecta al deseo de adquisición, éste se centra principalmente en el impulso por el calzado y las gafas de sol. Los clientes expresaron su predilección por las formas clásicas y las monturas de color, y apuntaron la importancia de contar con un producto que les garantice una durabilidad en el tiempo.
El consumidor del segundo decenio del 2000, según el análisis, desea artículos prácticos con los que se sienta bien, más que reflejar un mensaje, lo que supone un importante cambio si tenemos en cuenta su actitud antes de la crisis, cuando buscaba la excepcionalidad y las formas sorprendentes e inusuales.En cuanto a las monturas, sigue siendo básica la valorización del look personal, pero demostrando un equilibrio entre éste y el beneficio real. Es decir, también en este caso, el cliente busca formas suaves y ligeras, comodidad, a pesar de encontrarse dentro de un mercado todavía dominado por modelos mayoritariamente grandes. Un último elemento y muy importante para el óptico independiente, tiene que ver con los canales de información. De nuevo, ha disminuido la importancia de los medios masivos, cobrando un verdadero protagonismo la vida real, el contacto directo, con las personas del círculo de amigos, o la familia, por ejemplo, que suelen recomendar modelos o centros ópticos.
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